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LUCÍA OCHOA

Ciudad de México, 1987.

Egresada de la E.N.A.P. Xochimilco-San Carlos, comenzó por trasladar su formación editorial a los libros transitables desde su formación académica. Su educación artística formal comenzó en T.A.C.O. (Talleres de Arte Contemporáneo), continuando de manera autodidacta a través de la experiencia laboral adquirida.

 

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BESTIARIO PASTEL

En la Época Medieval, los bestiarios eran compendios que abarcaban las historias, fábulas y leyendas de animales reales o monstruos provenientes de lo desordenado, de lo extraño que personificaban los deseos y temores inconscientes del hombre del medievo. Estas peculiares e imaginativas bestias se generaban por combinación de partes de animales diferentes, creando estampas, en ocasiones, atroces. Estos animales podían ser representados solos o en lucha entre sí o con hombres indefensos, con el objetivo de conmover y motivar al creyente en su esfuerzo por evitar las tentaciones y renegar del pecado.
Con el nombre de Bestiario Pastel, Lucía Ochoa retoma las características de los bestiarios medievales para crear peculiares e imaginativas bestias
Y en la Edad Media privaba la asociación del orden con el bien, y del desorden con el mal; San Agustín es claro ejemplo. Por lo tanto, lo monstruoso comúnmente va a adquirir un carácter negativo. Es más, no hay que olvidar otra relación producto del auge del neoplatonismo: lo bello es bueno, mientras que lo feo es lo contrario. Y el monstruo, generalmente, es el prototipo de la fealdad.