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BETO LÓPEz

Ciudad de México, 1974.

Beto presenta pinturas que hablan de la identidad, de la forma en que establecemos conexiones que nos hacen creer que esta identidad es real y fija; creer que somos lo que nos contamos.

"Dudar de la realidad del mundo material, del mundo sólido que experimentamos todos los días y en el cual nos construimos como entidades individuales aparentemente independientes de los demás, puede considerarse una simple alucinación o una percepción poco fundamentada según los preceptos aprendidos de la razón, o bien como algo aterrador al significarnos como "experimentos". Pero es importante que el hombre observe su ilusión fundamental y combata todo aquello que falsifica y simula. De igual importancia, mencionar que esta forma en la que nos identificamos como individuos es una firme herramienta que funciona y sirve como medio de comunicación, de relacionarnos entre sí y conocer el mundo, y aun así, es relativa."

artealbertolopez.blogspot.mx

IN/VISIBLE

"Alberto López es un pintor de oficio. Profesión de la que le es imposible escapar a pesar de muchas restricciones: el medio, el arribismo, la elocuencia. Su honestidad descansa sobre los hombros de la coherencia cuando vemos sus retratos. Alberto es retratista. Es afín a sus cercanos cuando los situaciona en motivos dispuestos a su antojo.

Nos preguntábamos en voz alta cuál es la finalidad de emprender una obra y coincidimos en la curiosidad, curiosidad que es entendida también como resistencia, como Prometeos de poca monta que por decisión propia asumen las consecuencias de una idea nueva que vendrá o alguien por retratar. Se identifica con la petite mort de Bataille donde muere un poco después de concluir tanto número de cuadros.
Es también inevitable la metáfora de Un artista del hambre de Franz Kafka. El “artista” no entiende lo primario de sus facultades. Las vive y las muere.
Alberto comulga con su pintura familiarmente con la que, por lo general, sostiene un vínculo afectivo con el sujeto representado. Sus personajes parecen no estar del todo seguros de lo que va a suceder con su imagen, no sospechan que López tiene plan numinoso. Encuentra en el cotidiano las epifanías que acompañarán a sus protagonistas, un teléfono celular, por ejemplo, como hilo conductor. Pretextos que aterrizan la imagen a un plano más terrenal, pues otra de sus características son el halo que más que un fondo, provocan un sentimiento sobrehumano, etéreo. Es así que Alberto López escoge la discreción estoica de su vocación. La hace invisible."

Gustavo Abascal